Columna: ¿Por qué un Presupuesto Verde para Chile 2020?

Si el Gobierno escucha y toma algunas de las medidas que proponemos, desde los próximos meses podremos empezar a dar un giro. Porque esto no sólo se combate con actitudes individuales como fomentar el reciclaje o convencer uno a uno, sino que con políticas públicas de Estado que se la jueguen por la calidad de vida y salud de las personas antes que el dinero. El crecimiento económico de corto plazo no puede ser a costa de nuestras futuras generaciones.

Los recientes incendios en el Amazonas, en África y hasta en Siberia nos recordaron al mundo entero un hecho a estas alturas ineludible: la crisis climática ya no está a la vuelta de la esquina sino que ya está mostrando sus primeras consecuencias. Y si se trata de las consecuencias de esta crisis, Chile es directamente perjudicado: según el Ranking Climate Risk Index 2019, nuestro país está en el lugar N° 16 más riesgoso del mundo por los impactos y pérdidas que ya hemos sufrido como consecuencia de eventos relacionados al clima.

Pero desde una mirada centralista, muchas veces hemos visto de forma muy lejana los desastres ambientales, mientras en las regiones y comunas a lo largo de Chile conviven con la sequía, incendios forestales, contaminación, deshielo, y un largo etcétera. Y eso tiene que cambiar. No porque este año seamos anfitriones de la COP 25, sino que porque si los expertos de la ONU tienen 1% de la razón, vale la pena poner todos los esfuerzos en revertir está situación. Y desde Revolución Democrática estamos trabajando en esto. Si no actuamos ahora ya no habrá vuelta atrás. 

En junio pasado le presentamos la propuesta de “Fondo de Adaptación y Resiliencia Climática” al ministerio de Hacienda, con el fin de dar capacidad de ahorro y margen presupuestario frente a la crisis climática. Y ahora, hace poco más de un mes, compartimos 15 ideas al director de Presupuestos de este Gobierno con medidas que podemos implementar desde el próximo año para comenzar a cambiar el foco desde el gasto público que hacemos año a año. Son una batería de ideas que incluyen comenzar a cambiar nuestra matriz energética y ocupar la extensa red de volcanes del territorio para desarrollar geotermia, y llevar la misma cantidad de buses eléctricos de Santiago al resto de las regiones.

También hay que redoblar recursos para zonas de sacrificio y extenderlo al menos a ciudades como Tocopilla, Huasco, Coronel, Mejillones y Tiltil; fortalecer Onemi, Conaf y otros organismos para mejorar los mecanismos de ayuda y combate a desastres naturales; y aumentar la cobertura de programas de calefacción sustentable para cambiar los hábitos de consumo de los chilenos. 

Si el Gobierno escucha y toma algunas de las 15 medidas que proponemos, desde los próximos meses podremos empezar a dar un giro. Porque esto no sólo se combate con actitudes individuales como fomentar el reciclaje o convencer uno a uno, sino que con políticas públicas de Estado que se la jueguen por la calidad de vida y salud de las personas antes que el dinero. El crecimiento económico de corto plazo no puede ser a costa de nuestras futuras generaciones.

*Publicado en el diario El Sur de Concepción y otros miembros de la red de medios regionales de El Mercurio.