Columna: La falsa promesa de las pensiones con palta

El gobierno presentó la actual Reforma de Pensiones como una solución a las jubilaciones de miseria, diciendo que de aprobarse se podrían mejorar las pensiones hasta en un 50%. Sin embargo, se trató sólo de otra falsa promesa que nosotros hemos comparado con los sandwich jamón palta que sólo traen palta en los bordes y nada adentro cuando uno abre el pan. ¿Por qué? Porque el aumento que traería este 4% de cotización adicional va a beneficiar 3 o 4 veces más a hombres sin lagunas previsionales de los sectores más acomodados, que a mujeres trabajadoras promedio.

Así lo dice un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que mostró que sólo quienes más ganen y tengan posibilidad de ahorrar podrían tener un aumento de hasta 41%.

Un volador de luces porque, además, esas mejoras proyectadas no ocurrirán hasta en 48 años: 8 para llegar al 14% de cotización (0,5% cada año) y luego 40 AÑOS más para que jubilen los primeros cotizantes con esas nuevas condiciones. Es decir, niños y niñas que hoy estudian en enseñanza media serán la primera generación con esas pensiones mejoradas al 100%.

Pero no estamos hablando de eso. En vez de discutir sobre la urgencia de mejorar pensiones, estamos debatiendo sobre la supuesta libertad de elección de los y las trabajadoras con ese 4% adicional. Libertad a medias eso sí, porque mantendremos la obligación de entregar el 10% actual de nuestras cotizaciones a las AFP. 

Es decir, hablamos sobre la supuesta libertad para escoger quien administra los fondos, en vez de cuestionar la estructura de un sistema que no da el ancho y sólo beneficia a unos pocos. 

Por eso aunque a todos nos gusta la sensación que produce la libertad, la elección no es lo más importante aquí. Nuestro fin último es tener buenas pensiones para la gente que ha trabajado toda su vida. Y debemos asegurar pensiones dignas porque no podemos seguir permitiendo que las y los adultos mayores sigan viviendo bajo la línea de la pobreza, cosa que lamentablemente este proyecto mantiene al dejar pensiones básicas solidarias de menos de $120 mil para quienes tengan entre 65 y 70 años.

¿Qué proponemos nosotros en cambio? Introducir solidaridad en las cotizaciones para mejorar las pensiones de los más vulnerables, clase media y mujeres hoy; eliminar el modelo de AFP; y en cambio, poner como administradoras de nuestros ahorros a instituciones públicas, autónomas y sin fines de lucro. Estamos convencidos de que hay que dar certezas a todos y todas quienes están pensando en los malabares que tendrán que hacer para sobrevivir con jubilaciones de pobreza.